martes, 14 de agosto de 2012

Sarcasmo




Alzó un altar en su corazón 
llorando nuevamente aquel dolor 
que ante la voluntad desierta se apagó. 
Siente que el mundo de el se olvidó. 

Su cuerpo entró en un abismo profundo, 
la mente y sus ojos se turbaron, 
pide desde el fondo de su corazón 
razón para este amor amordazado. 

Sintiendo un vacío inmenso, 
regresar sin el no quiere 
y sus labios gritan... ¡Bésame! 
que apague este dolor eterno. 

A sus pestañas trepó 
en su perdida de cordura 
y con amarga tristeza descubrió 
un rictus socarrón en su comisura. 

Copyright Fini López Santos
(Derechos reservados)
Foto de la red





lunes, 13 de agosto de 2012

Sueño o realidad




Soñé contigo con tanta realidad / qué dudo fuese solo un sueño.
Sentí cada caricia, cada mimo / y desperté envuelta en un sudor frío,
las caricias más atrevidas, fueron mías / los besos más largos,
irrealizables... tuyos.
Fueron palabras de amor con ansia contenida / te acaricié lenta, suavemente...
palmo a palmo / perdiéndome en tu cuerpo con lujuria, / cada rincón de tu piel mi
lengua recorrió / confeccionando con ella un traje de saliva.
Mis besos se perdieron en tus ojos, tu boca, tus manos / bajando hasta donde
tú deseo se hacía presente, / adivinando el convulsivo movimiento de tú vientre.
Te dejaste hacer mirándome, pero sin verme, / tus ojos llenos de deseo despertaron
en mí el ansía / de ser cruel, crueldad llena de amor por poseerte y
retrasé el momento hasta lo inexplicable / sintiendo que las fuerzas querían
abandonarme.
Bajé hasta tú sexo ardiente y libre / mis labios jugaron, mi lengua fue perversa,
mi boca, queriendo acabar con tanto orgullo /te arrancó suspiros hasta
entonces ocultos.
Despacio fui yo quien te poseí, muy despacio, / sentí tu sudor brotar de
cada poro, / y tus venas queriendo explotar.
Sentí como tu fuerza me llenaba hasta el alma / y fuiste mío quedándote
medio dormido, / pero al final... fuiste tú quien me tuvo / llenándome
de pasión y orgullo.
Nuestros cuerpos sudorosos acabaron unidos, / solo el ritmo de nuestro
corazón despertó nuestros sentidos.
Te poseí como nadie supo poseerte / en cuerpo y alma,
porque tú mente... tu mente / ya no contaba.

Copyright Fini López Santos
(Derechos reservados)
Foto de la red