Foto de la red
Nunca sé qué escribir cuando me siento
ante el universo de un papel en blanco.
Las palabras se marchan cómicas y las trágicas,
acaban lacrimosas llenas de fracasos y penas.
A veces son ellas las que se dirigen
caprichosas a mis neuronas revolucionando
los sentimientos, miedos eternos de siempre
y plasman mi ánimo y desgana.
Algunas palabras se dejan escribir regalando
sonrisas y convierten sus vocales
en alegres bailarinas que danzando
se aglomeran pizpiretas.
Palabras luminosas que hacen de la noche
más oscura, la mejor de las penumbras.
Copyright Fini López Santos.

