Quisimos ser los dueños
y soñar sin freno ni distancia
este amor lleno de magia.
Solo fue un cuento... esta aventura
después que atardece...cerrándose el día
cuando se oscurece el cielo y el alma
y sigue el hechizo apoyando la cabeza en la almohada.
Los sueños, sueños son y los de amor
sin un final aparente, se reinician
cada noche donde lo dejamos y nos apetece,
pues el tiempo en los sueños es inexistente.
Así comienza el sueño de ser dueños...
si algo tenemos antes que llegue el alba
y no queremos despertar
para no espantar el encanto.
Miras al cielo y la luna te ilumina
junto a una lluvia de estrellas
esperando recibir su llamada...
y te sientes arquitecto, con sus besos
formas escaleras entre las nubes,
con peldaños de suspiros
las miradas interminables
solo terminan al llegar la mañana.
Al despertar recuerdas su perfume
y lo vivido entre las sabanas
se empañan los ojos, llora la almohada
cargada de sentires...siempre te acompaña.
Aunque solo fuese un sueño,
o un ángel despertando mi mañana,
sabanas revueltas me acompañan al alba.
Copyright. Fini López Santos.



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