Foto autoría: Cubbear
Hoy me dio por pensar sobre los cumpleaños, de cómo los vivimos según las distintas etapas
de la vida, será porque ayer fue el mío y llegue a la conclusión que vale la pena seguir
cumpliendo años para intentar cada día vivir más feliz que el anterior, cuando aprendes
a dejar que las víboras consuman su propio veneno y cuando al mirar atrás, la gente buena,
que es mucha, te llena de bellos recuerdos.
Hay días llenos de entuertos, errores, que bien sirven para aprender a sobrevivir en muchas
ocasiones cuando no podemos ver el final del túnel. Todos somos un poco supervivientes, afortunados por el hecho de vivir.
Si a la vez nos rodeamos de libros, viajes, películas con las que sentirnos protagonistas, música
para poder bailar las penas a ritmo de pasodoble y a veces disfrutarlas con pasos entrelazados
de tango, si todo eso es verdad, sigue siendo magia el poder y saber vivir.
Así que vale la pena felicitarnos y felicitar los cumpleaños, recuerdos anuales desde que
nacemos y nos asomamos al mundo con ojos perplejos, ávidos de luz a pesar de los
achaques y melancolías.
Escribimos en el libro de páginas blancas a veces con renglones torcidos experiencias que nos
ayudan a ganar galones de sabiduría afrontando el futuro a corto plazo, no vale la pena
hacer cábalas por lo que ha de venir, si viene.
Lo que realmente celebramos en cada cumpleaños es el tiempo regalado para seguir
asombrándonos, amando y sonriendo a la aventura de la vida.
Copyright Fini López Santos.