lunes, 30 de noviembre de 2020

Inoperable

                                                     (Fotografía A.M Lorek)

 Reto Noviembre Con Ginebra Blonde

                                         INOPERABLE


Domingo, esa intuición suya le decía que lo llamase, el ambiente estaba 
enrarecido y ella temía sus corazonadas.
-Aquí esto tirado en el sofá como un trapo. 
-¿Y eso, a que es debido? 
-Estoy muy cansado, no tengo fuerzas, llevo todo el día para hacer el pan. 
-Seguro que estás incubando algo ¿Tienes fiebre? 
-No, lo mío ya está declarado, conozco sus síntomas por desgracia. 
-¿Así, y que es doctor? En tono ironía. 
-Leucemia. 
-¡Estás loco! 
-No cari, se lo que digo. 
Un silencio sepulcral llenó el teléfono y el temor recorrió su cuerpo, lo 
conocía bien, demasiado y un dolor agudo en el pecho le obligó a sentarse. 
-Te dejo cari, mañana hablamos. 
A día de hoy , le quedan los recuerdos y unos audios donde le cantaba una 
folia y una de sus frases preferidas “te quiero y a veces te odio”. 
Mucho tiempo sin escuchar su voz, sin saber ¡la distancia era odiosa! 
Por fin el teléfono sonó de nuevo y ella tembló como una hoja. 
-Hola cari, ya me dieron el resultado definitivo, no soy operable… 
-¿Cómo, qué quieres decir? 
-Me muero. No me olvides… reza por mí. 
Marchó un catorce de Febrero al comenzar el día. 
¡El era todo amor!



        SECUELAS

Estás en mí...siempre
tu aliento en mi cuello
tu mano en mi hombro
tu aroma presente.

Me desdoblo, estiro, alargo,
me duplico ante tu recuerdo,
cansada, entera, de a poco,
me doy a cachos ante tu olvido.

Estás en mí...siempre.
Tu voz en mi oído
tus bromas conmigo
tu dolor unido a mi nombre.

Quise soltarte de mi
te liberé de mi mente,
de volver eres libre
vivir fue difícil sin ti.

copyright  Fini López Santos








viernes, 30 de octubre de 2020

Sin aliento

Miedos (Reto de Octubre) 

Propuesta de Ginebra Blonde


Foto de la red

A los cuatro años se quedó sin madre, entre una fría guerra a la que su padre 
tenía que partir, no podía dejarle solo y se casó de hoy para 
mañana, regalándole una madrastra y tres hermanos mayores.
Aquella soledad a tan temprana edad fue devastadora.
Pesadillas, llantos, miedos, que su madrastra se encargo de alimentar. 
No fue mejor el regreso de su padre y se encontró amenazado si contaba 
lo vivido y encerrado con tres granos de uva por comida hasta el regreso 
de su progenitor del trabajo.
Se acostumbró a contarle su dolor a las estrellas y cada noche le rogaba 
a su madre lo llevase a su lado, no soportaba la maldad de aquella 
mujer, hasta atemorizarlo con brujerías.
-Cuando muera tengo que aparecerme y pincharte los ojos con alfileres. 
No te libraras de mi ¡Nunca!
En mitad del campo bajo una espuerta de esparto, a la intemperie y 
aterrado por el aullido de los lobos, dormitaba el chiquillo
bañado en lagrimas.
La vida no le regalo nada más que soledad y duro trabajo.
Hoy postrado en la cama con el alma rota y la mente lúcida, recuerda 
la noche en que le visitó una gran estrella, posó su luz
en la enorme roca y con sus ojos llenos de lágrimas, la reconoció.
Su madre le habló muy dulce ¡Era muy bella!
-No puedo llevarte conmigo, ando deambulando como alma
en pena sin lugar fijo, vendré a buscarte cuando podamos estar juntos.
Pasaron los años y cada noche le hablaba sin recibir respuesta.
¡Siempre la tuvo presente!
Una madrugada se le escuchó decir un nombre con la voz deformada 
por la inmovilidad, y con risa nerviosa levantó sus brazos aferrándose 
                al cuello de su madre y ella lo acunó al tiempo que juntos partían. 

    Prefirió la huida a morir en vida.

Copyright Fini López Santos.