martes, 21 de agosto de 2018

Y fue una línea curva

Foto autoría: Leticia Barreto
Tiscamanita - La laguna - Fuerteventura


Confluyen en el mismo cielo
tu mirada y la mía,
nubes pasajeras se llenan
de puntos luminosos,
destellos del brillo de tus ojos
que dan calidez a un mismo sueño.

Esa templanza en mis venas
cúmulo de silencios eternos
en boca desterrada de besos,
recorrer quiere las vertebras
de mi cuerpo enmohecido.

Oídos sordos de palabras risueñas
entre nuestros labios bailarinas,
dichas en el silencio mortecino
de unas notas a la deriva de tu boca
y el eco resuena enloquecido.

Abrazos olvidados en estos años
y mis manos sabedoras rescatarlos
quieren para sentir su tibieza.
Fatuos, delirantes movimientos
tu si, fue no…
y marchaste entre la niebla.

© Fini López Santos









domingo, 11 de marzo de 2018

Destino certero

Foto autoría: Bruno Merighi - Palo Verde


Aquella mañana al abrir el buzón se encontró con una carta 
manida y enmohecida con un remite conocido a pesar de los años. 
Extrañada y temblorosa por la sorpresa, abrió lentamente 
el sobre y saco dos pliegos arrancados de una libreta de hojas 
cuadriculadas junto a unos sellos, sus ojos se humedecieron. 
Subió las escaleras como ida, cerró la puerta a sus espaldas 
y rompió a llorar desconsolada. 
Recordó cómo bajaba sus ojos ante la mirada de él escondiendo 
el brillo de su enamoramiento, ella sabía que en aquella mirada 
estaba todo lo que necesitaba saber y a la que nunca respondió. 
Pasaron los años y siguió coleccionando sellos, recuerdos 
de aquellos viajes que le hubiese gustado emprender con él 
pero que disfrutó a su manera, sin ruido, como ausente, llenando 
de paz cada rincón en el que se encontraba. 
Nunca juzgo, tan solo guardó su amor a la espera que su 
compañero de universidad respondiera al llamado de su corazón. 
Jamás volvió a enamorarse. 
Y el caprichoso destino, quiso que un alma misteriosa 
encontrase aquella carta y la devolviese a su destinatario. 
Grabo en su corazón cada letra, se vio en sus ojos y leyó en ellos 
el mensaje que tantos años espero, un te quiero que 
nunca escuchó de su voz. 
Hoy podía reconocer en el mar 
los besos que le mandó envueltos en las burbujas del tiempo. 

Copyright Fini López Santos.