martes, 30 de julio de 2013

La amnesia de Laura



Se miraron a los ojos buceando cada uno en los adentros del otro, gritaron exhaustos
las más bellas palabras jamás escuchadas por oído alguno. ¡Se amaban!
Se amaban a sabiendas que nunca serían el uno del otro, que tendrían que vivir con
ese amor en la sombra y aquella tarde la superó.
Necesitaba despejar la mente y quemar la adrenalina que le insuflaron aquellos ojos 
tristes y profundos.
-Salgo, no sé cuando volveré –le dijo-.
-Te esperaré para la cena –le aseguró-.
Estaba intranquilo, era más tarde de lo habitual y cuando marcó su móvil, un
presentimiento le sacudió de pies a cabeza.
Sonaba, pero lo escuchaba cerca...y vaya si lo estaba! En el salón, junto al libro que 
ella estaba devorando “La tempestad” de Juan Manuel de Prada.
Pero entonces...¿Cómo la localizaba?
Tuvo la intención de ir en su busca, pero, pensó que mejor se quedaba en casa a 
esperarla, ya que no sabía por donde empezar. Y pasaron las horas sentado
en el sillón, en la misma postura y con la mirada perdida.
Despertó del letargo al que el mismo había penetrado en la recesión a su
interior y decidió avisar a la policía para que buscasen a Laura...
Llamaron a la puerta a eso de las seis de la madrugada y dio un respingo 
sobresaltándose en la silla, era la policía!
-Buenas noches, sentimos importunar pero, unos compañeros encontraron a una 
mujer de las mismas características que usted nos dio, en la playa, junto a las rocas, 
está indocumentada, creemos que a sido victima de un robo y en su defensa calló 
y se golpeo quedando inconsciente. 
¿Sería tan amable de acompañarnos para su reconocimiento?
-¿Su reconocimiento...está muerta? –preguntó-.
-No, está asustada y no articula palabra  –contestaron-.
-Por supuesto, vamos...
-¿No prefiere cambiarse, señor?
En su aturdimiento, ni cuenta se dio que estaba solo con unos bóxer.
Cuando entró en la habitación, sus ojos se llenaron de lágrimas y su voz más bien 
era un susurro –si es Laura-.
Le tomo la mano muy dulcemente y depositó sus labios en ella...se miraron, 
el con ternura y ella, con una mirada desconocida para él, una mirada llena de
preguntas que le helaron la sangre, no se reconoció en aquellos ojos.
Le había olvidado, no lo recordaba...

Copyright Fini López Santos







Si supieras...




Es tan grande el vacío
que dejaste con tu marcha,
que no encuentro el camino
que a ti me lleve en calma.

Es tan grande el silencio,
tan altas las dunas de mi cama,
que siento la soledad del desierto
en estas cuatro paredes sin alma.

Siento que me vigilan los sueños
hasta abandonarme en tus brazos.
¡Si supieras cómo te estoy queriendo!
¡Si supieras que olvidarte no puedo!

Copyright Fini López Santos
Foto de la red