miércoles, 22 de julio de 2020

Vikinga

Foto autoría: Fini López Santos.



Fue un romper las entrañas,
desajuste de huesos,
se rasgaron las carnes
y el dolor insoportable y seco,
dio paso al mayor de los vacíos.
En ese instante llegaste y te perdí.
Dejaste atrás nuestra conexión
exigiendo confianza, libertad,
tu independencia de mí,
y así seguiste y sigues.
Te quise libre de todo yugo,
de tus errores aprendiz,
luchadora cual vikinga
sabedora de tus cualidades.
Fuiste de mis penas la alegría,
de admiración cuarenta años.
¡Eres el espejo en donde me miro!


Copyright Fini López Santos.





martes, 14 de julio de 2020

Aceptación



Propuesta de Ginebra
Diario de vacaciones (Propuesta de verano)


Elegí:
Bibliotecario (Una despedida)


Foto de la red



El frío era insoportable, con las prisas dejo su abrigo en el diván de aquel salón familiar y lejano en aquel momento.
No se reconocía deambulando cual nómada, sin pensar que se podía extraviar, aunque girase sobre sí y retomara sus propias pisadas.
La tarde estaba plomiza y desapacible.
Su mente por un instante cerró capítulo y extrañamente dejo de recordar el dolor que lo llevó al abismo, casi hasta la locura.
Tuvo que aceptar y aceptarse, reiniciarse hasta comprender que no era culpable, que el dolor no era premio alguno para la aceptación como persona.
Le dijo a dios a una vida llena de lujos y palmeros por el simple echo de estar casado con don dinero, pero no pudo engañarse así mismo, todo fue una farsa para complacer a sus suyos.
Nada resulto ser lo que era, ni él la lo quería, ni ella deseaba.
Fue una despedida lenta, dura emocionalmente, no era el primero, pero su familia no admitió su decisión, fue rechazado y se sintió un apestado. 
Aquella noche se cumplieron tres años, años encerrado 
en su caparazón lejos de su ciudad.
Entro en aquella biblioteca cafetería y se pidió un capuchino, el aroma que desprendía la taza lo hizo volar y de pronto 
recordó que debía volver al trabajo.
Tras sus gafas, cabizbajo, serio y distante, como autómata contestaba a todo aquel que le preguntaba por algún libro.
-Sección de novela, tercer pasillo.
-Biografías al fondo.
-Poesía arriba a la izquierda.
Tropezaron sus miradas, bajó la vista presurosa esperando que se marchase en busca de su poeta preferido y quedó perplejo 
ante el descubrimiento de sus latidos.
Acepto a Ricardo sin más pretensiones que amar y ser amado.
Tras los cristales siguen alegres los gorriones cantando y una mano sobre su hombro le recuerda que no está solo, aunque algunos se empeñen en 
pintar de gris el sol.

Copyright Fini López Santos.